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lunes, 9 de noviembre de 2009

Tiki Trip: Berlin

Aloha amigos!

Seguimos al pie del cañón. Aprovecho esta señalada efemérides, el vigésimo aniversario de la caída del Muro, para relataros lo que fue nuestro reciente viaje a Berlín.


La capital germana es un buen destino para los tiki aficionados, pero lo era mucho más hace como un año. El pasado reciente del tiki en Berlín era rico, con su Trader Vic's y todo, como podéis ver arriba en la foto de mi amiguete Víctor, aunque cerró esta primavera en el reciclaje de locales que está haciendo Trader Vic's este año.


De todos modos, el mayor chasco nos lo llevamos con el Tiki Brett, el local que podéis ver en la foto de justo encima. Tiki Brett abrió en 2008, con parte de la decoración del también desaparecido Tabou Tiki Room, una leyenda local. Bueno, el caso es que en una fría y húmeda noche, caminamos dando vueltas hasta dar con la esquina del Classic Tattoo, estudio de tatuajes bajo el cual presuntamente se encontraba el bar. Después de buscar algún rótulo que me diera pistas, bajé unas escalericas que daban a un bareto de rocanrol, bastante guapo pero cero tiki, donde había dos tipos tatuados hasta las uñas que me explicaron que el Tiki Brett había cerrado un mes antes. Vaya por dios. Intentamos ir a cenar al White Trash Fast Food, también sin éxito porque estaba a tope, y acabamos por casualidad pero con mucha fortuna en la pizzeria punk I Due Forni. Unas pizzas increíbles en un ambiente digamos animado, lo más fácil es acabar compartiendo mesa con alguien.


Bueno, vamos con los sitios que están abiertos. Nada más llegar a la ciudad fuimos al Tiki Heart, en el distrito de Kreuzberg. Arriba bar-restaurante tiki, abajo tienda de chuminadas, al lado el Wild at Heart, garito de rocanrol. Subimos las escaleritas y entramos al local, divisando una estupenda mesa al fondo donde por primera vez nos sentamos en Berlin. la decoración del local es bastante profusa, con tikis enormes, y objetos chulos, pero le falta un poco de alma. Creo que tiene algo que ver con la pintura verde en la pared en lugar de recubrirla de bambú o tapa.


Después de mirar la carta, pedimos unos nachos más o menos decentes y unas hamburguesas bastante buenas (la mía era Lemmy style) que venían acompañadas de unas patatas asadas con las que se nos saltaron las lágrimas, porque estaban muy buenas, pero también porque quemaban.


Después de reposar la cena llegó la ronda de cocktails. La carta mezlaba clásicos tiki con tropicales en plan mojito-caipirinha. Pedimos unos Mai Tais, un Mojito y un Singapore Sling. El Mai Tai, que es la prueba del nivel de un bar, era Island Style, esto es, con zumo de piña y ron oscuro flotando. Esto no es necesariamente malo. El problema es que no tenía hielo. Así es, amigos, preparaban el cocktail con hielo, lo agitaban, pero luego lo colaban en un vaso enorme sin añadir el hielo. El sabor era bueno, equilibrado, pero a partir del tercer trago estaba calentico. Eso no, hombre. Con el Sling pasaba lo mismo. Por lo menos el mojito sí tenía algo de hielo.


Cerca del Tiki Heart está el Aloha Luau Lounge, probablemente el tiki bar más pequeño del mundo. Se ubica en la trastienda de la Galerie Knoth und Krüger, y abre jueves, viernes y sábados a las 20:00 h. El Aloha Luau es por una parte muy agradable, ya que es muy pequeño, con música exotica, algo no muy común actualmente, y los cócteles que ponen son las recetas originales de Trader Vic's y Don the Beachcomber. Es como el bar que nos montaríamos en una habitación vacía de casa.


Lo malo del Aloha Luau es que se puede fumar, cosa poco habitual en Berlín, y al ser tan pequeño, con una ventilación nula y estar a tope de gente, el ambiente es muy denso. No pude ni hacer una foto en condiciones ni hablar con el dueño, por eso pongo esta foto que he encontrado por ahí. Lo cierto es que refleja bastante bien la sensación que se tiene en el bar.


Rock-a-Tiki es la tienda de Martin, donde podéis comprar camisas aloha vintage, vinilos ocortaros el pelo. Martin además es un enamorado de España y es fácil verlo por los festivales de rocanroleo de por aquí, vendiendo o pinchando. Vale la pena una visita.



Aloha-Berlin es una tienda de cosas guays como frisbees, hula hoops y bicis cruiser con estética tiki. Sólo por ver las bicis vale la pena. Al ladito, en el Mauerpark, los domingos hay un mercado de trastos donde quién sabe lo que podéis encontrar, amigos. Yo por dos euritos me llevé una bandeja de bambú por lo menos de los 60 bastante digna.

En fin, como os he dicho para nuestro tiki trip hemos llegado unos meses tarde. Pero Berlín es una ciudad increíble, está en un momento muy bueno para visitar porque no está explotada turísticamente, el ambiente es muy libre y el consumo es muy barato. Pero hace bastante frío, mejor esperaos a la primavera, a riesgo de que cierren algún otro bar.

Aloha,

Mr. I.

martes, 8 de septiembre de 2009

Stylelab Magazine

Hombre! Hola!

Ya hacía unas cuantas semanas que no escribía por aquí... el verano me aplatana bastante, pero ya estamos de vuelta!

Aunque algo de actividad sí he tenido, no os penséis. Stylelab es una nueva revista de moda editada en Valencia por Metagrafic. Está a punto de publicarse el número 0, cuya temática principal es el estilo pin up, burlesque y vintage en general.


El artículo principal son unas fotos a la starlette Vinila Von Bismark, y algunos de los estilismos son en plan exotica/hawaiiana. Considerando esto, el editor, Javier, me pidió que escribiera un artículo sobre la historia del tiki, a lo que accedí diligentemente.

Podéis ver la revista completa aquí, pero si queréis leer el artículo, os recomiendo leer esta entrada, que tiene un cuerpo de texto adaptado para pantalla y os ahorráis algún retoque de estilo con el que no acabo de estar muy de acuerdo.

Mahalo nui loa,

Mr. I.

Breve historia del tiki

Pongamos que estoy degustando un misterioso combinado de ron rodeado de una exuberante vegetación. Suena música exótica, mezcla de jazz, hawaiiana y sonidos de loretes y monos varios. Mi butaca es de bambú y el estampado de mi camisa es floreado, y en otro contexto podría ser hasta calificado de hortera. ¿Dónde estoy? La primera impresión es que estoy en un paraíso tropical, pero en realidad podría estar en California, Londres o Lloret de Mar. Pues el tiki viene a ser más o menos eso, montar un tingladillo tropical a partir de elementos que la imaginación colectiva etiquetaría como exóticos. Tampoco vamos, a estas alturas, a intentar convencer a nadie de que un "bar hawaiano" es hawaiano de verdad, pero veamos de dónde viene todo esto.

California, 1932. Estados Unidos atraviesa la Gran Depresión. Ernest Beaumont Gantt, después de una época un tanto borrosa de su vida que pasa navegando y traficando con alcohol durante la ley seca, decide sentar la cabeza y monta un bar en Hollywood llamado Don the Beachcomber. Ernest decora su local con los artefactos que había recopilado durante sus viajes por el Pacífico, y reúne una carta de cócteles nunca vistos hasta el momento. Lejos de la pureza y la sofisticación de los martinis de los speakeasy de Nueva York, los cócteles de Don the Beachcomber son de sabor complejo y misterioso, con un equilibrio entre los cítricos, el azúcar, la potencia y el cuerpo de los rones y el toque final de las especias, que explota en una sinfonía de aromas redonda. El bar tuvo tanto éxito que dos años después abrió un restaurante con el mismo nombre, contando con la ayuda de escenógrafos de Hollywood para potenciar el ambiente exótico del bar original. El nuevo restaurante se convirtió en un must para las estrellas de la época y todos iban a probar los potentes brebajes de Ernest, que ya se había cambiado legalmente el nombre a Donn Beach.

Si decimos que Donn plantó la semilla, también podemos afirmar que Victor recogió los frutos. Victor Bergeron, alias Trader Vic, era un buscavidas metido a restaurador. Con una infancia muy complicada por la tuberculosis, siempre se las apañó para salir adelante con unos cuantos dólares en el bolsillo. Montó en Oakland su primer chiringuito, el Hinky Dinks, con 800 pavos que le prestó su tía. Era poco más que una barraca de madera donde por cuatro duros daba de comer y beber a su clientela, que gracias a su carisma y a su visión para los negocios era siempre abundante.

Victor hizo un viaje por el Caribe, donde aprendió los secretos del ron de los maestros cubanos. Había escuchado hablar de ese sitio exótico de Hollywood donde iban todos los famosos, y pensó que esa fórmula sería más beneficiosa que inflar a cervezas a la white trash de su barrio. Al volver hizo reformas en su negocio, que reabrió bajo el nombre de Trader Vic's, repitiendo la fórmula de Don the Beachcomber y compitiendo también en éxito. Poco después abrió otro local, y otro, y otro más, hasta acabar montando una cadena por todo el mundo, con presencia incluso en la Costa del Sol, con los recién desaparecidos locales de Estepona y Marbella. Victor lleva a casa el exotismo de sus bares, con su propia línea de productos gastronómicos, libros de recetas y souvenirs.

El fenómeno tiki, entonces, nace en los años 30, pero es en los 50 cuando eclosiona y todo Estados Unidos se llena de locales seudopolinesios, algo habitual en el ocio de la época. Las revistas gastronómicas del momento escribían efusivas críticas de los cócteles servidos en restaurantes como The Luau, Kon Tiki, Mai Kai o Bali Hai. Los bartenders se valoraban en función de la calidad de sus recetas, que guardaban celosamente hasta el extremo de llevárselas a la tumba. Entrando en un bar tiki, los americanos medios de la época se trasladaban a un mundo exótico, dejando los problemas de la vida cotidiana en el aparcamiento y sintiéndose salvajes sofisticados en un entorno similar a los de las películas de aventuras por el Pacífico que veían en la gran pantalla.

Era un momento de una aparente benevolencia económica posdepresionista que animaba a consumir. Los vuelos intercontinentales empiezan a democratizarse y el público viaja al Hawai real donde esperan encontrarse con los paraísos tropicales de los bares de su ciudad, pero claro, estos lugares son inventados. En un mismo local se mezcla decoración e imaginería de Hawai, Tahití o las Islas Marquesas, todo vale bajo el pretexto del exotismo. Por tanto, los restauradores del continente se ven obligados a "exportar" el pop polinesio a su presunto lugar de origen, montando bares tropicales en el trópico. Se crea así un curioso efecto bucle, una de las muchas contradicciones e incorrecciones que hacen que el tiki nos guste por naif.

Ya en la década de los 70, lo que mola es la música disco, Farrah Fawcett y la blaxploitation. El tiki se ve como una cosa cutre y hortera, son aquellos bares decadentes con plantas de plástico y cócteles enormes y dulzones que caen en el olvido. Sólo algunos bares aguantan con más pena que gloria los envites de los nuevos tiempos.

¿Y qué pasa en España? La historia del tiki español es muy borrosa, llegando a la categoría de culebrón, aunque el origen está más o menos claro. Una familia china procedente de Nueva York monta en Madrid el desaparecido House of Ming en 1965, y a partir de ahí la fórmula se va ramificando por todo el país. Gracias a la prosperidad del turismo en España en los 70, llegó a haber varias docenas de bares hawaianos, polinesios, melanesios o exóticos en general, de los cuales sobreviven más de los que pueda parecer bajo nuestra mirada más cool. Poner aquí una lista no tendría mucho sentido. Parte de la gracia y del sentido de aventura es irlos descubriendo poco a poco, nos hará sentir verdaderos arqueólogos urbanos. Aunque para empezar, visitar el Kahala en Barcelona o el Mauna Loa en Madrid ya está bien.

Volvamos a los Estados Unidos. A mediados de los 90, por aquello de matar al padre e idolatrar al abuelo, empieza a haber un renovado interés por aquellos bares tiki tan divertidos. La publicación de The Book of Tiki, de Sven Kirsten, es el catalizador de un renacimiento del pop polinesio. Los tiki-aficionados son personajes curiosos ataviados con camisas floreadas y con diferentes obsesiones, dedicadas a la resurrección de un movimiento más estético que cultural, hedonista y con una enfermiza tendencia a la acumulación y la idolatría. Y les encanta.

Ser aficionado al tiki hoy día implica mucho más que simplemente ir a los bares. Un buen fan tiene una profusa colección de tiki mugs, los vasos de cerámica donde se sirven los cócteles, cuanto más raros y antiguos mejor. Tallas de dioses polinesios introducen divinidades paganas y cultos olvidados en sus hogares. Su colección de camisas aloha vintage en el armario es incontable. Acumulan ajados vinilos de música exotica, de artistas como Martin Denny, Les Baxter o Arthur Lyman. Un tiki-aficionado tiene un bar en su casa y cuando viaja lo hace en función de la cantidad de bares tiki que haya en la ciudad a visitar. Artistas como Shag, Derek Yaniger, Bosko o Crazy Al recuperan en sus obras el espíritu del pop polinesio, ya revisado y adaptado al gusto actual. Jeff "Beachbum" Berry rescata las recetas perdidas de los cócteles tiki originales, robándolas literalmente del bolsillo de aquellos bartenders celosos que experimentaban en la barra. Tiki Central es el foro de internet donde se reúne la comunidad internacional para discutir los más variopintos temas, desde mostrar hallazgos en rastros hasta discutir sobre el diámetro óptimo de las pajitas para tomar cócteles. Anualmente, se reúnen en festivales como el Hukilau en Florida o el Tiki Oasis en California para celebrar sus exóticas pasiones.

Y celebrando es como vamos a acabar este artículo, con un buen cóctel. El Mai Tai es la quintaesencia de la bebida exótica, y su autoría podríamos decir que pertenece a Trader Vic, aunque, como todo por estos lares, no está muy claro. De todos modos, el Mai Tai se prepara de la siguiente manera. Llenamos un vaso double old-fashioned (un vaso bajo y grande) con hielo picado, y vertemos 30 ml de ron añejo de Jamaica, 30 ml de ron añejo de Martinica, 15 ml de curaçao rojo, 7,5 ml de sirope simple y 7,5 ml de orgeat, que es un sirope de almendras amargas. Exprimimos una lima en el vaso, con la que obtendremos unos 40 ml de zumo fresco, y también echamos la cáscara de media lima. Todo eso lo vertemos en una coctelera y agitamos como locos durante 10 segundos. De vuelta al vaso, decoramos con una rama de menta fresca y servimos. El Mai Tai no lleva ni zumo de naranja, ni de piña, ni granadina, en contra de lo que piensan muchas coctelerías lejanas al tiki. Para brindar, podemos usar una fórmula hawaiana: Okole Maluna!

Mr. I.

Originalmente publicado en Stylelab número 0

miércoles, 28 de enero de 2009

Hazte tu propia Kon-Tiki

Aloha!

La semana pasada me enfrasqué en la ligera lectura de Kon-Tiki y Yo, de Erik Hasselberg que ya nos recomendaba el Sr. Castaway hace unos meses. Viene a ser la versión infantil de La expedición de la Kon-Tiki de Thor Heyerdahl. La mar de recomendable, sí señor.

El caso es que si queréis emular las hazañas de los noruegos en vuestro lago local (Parc de la Ciutadella, Retiro, etc.), podéis hacer la maqueta de Mario Vallejo.



Mario partió de un texto original de Selecciones del Reader's Digest de 1965 para elaborar su propio modelo. Así que nada, si queréis vuestra propia Kon-Tiki para jugar a los barcos o para molar en vuestro tiki bar, tenéis todas las instrucciones en su web.

Mahalo,

Mr. I.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Yma Sumac, princesa de Perú.



Hola amigos,
hace un mes ya que nos dejó la fabulosa Yma Sumac, una verdadera diva poseedora de la voz más prodigiosa de este planeta y a pesar de que últimamente no os he contado mucha cosa, quiero rendirle un pequeño homenaje y darla a conocer a aquellos que no han tenido aún el placer de escuchar su música. Os invito a que leáis los artículos que ha escrito sobre ella el sr. Castaway, un auténtico enamorado de su voz.

 Yma nació en Perú en 1922 como Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo, pero se lo pensó mejor y lo cambió por Yma Sumac. Su vida estuvo llena de glamour, trabajó como actriz y bailarina, pero se la recordará principalmente por su voz, y no es de extrañar, ya que es la única persona que alcanzó 5  octavas con su voz. He leído que de pequeña practicaba cantando con los pájaros, sus animales favoritos, y así pudo desarrollar este talento. De joven , comenzó a cantar con la Compañía Peruana del arte, dónde se dio a conocer cantando canciones típicas de su Perú natal, y su fama la llevó a viajar por todo sudamérica dando conciertos y grabando discos. Era una joven muy bella, con una voz alucinante y descendiente de Atahualpa, el último emperador Inca, así que en seguida se le abrieron las puertas de Hollywood, dónde se instaló, considerándolo su hogar.


Fue embajadora de la exótica en Norteamérica en los años 50, y tras grabar varios discos en Estados Unidos, comienza a viajar por Europa y Asia dando conciertos. Se convirtió en una verdadera estrella, logrando la única estrella en el paseo de la Fama dedicada a un artista peruano. A mi personalmente me encanta su música, pero lo que más me impresiona es la elegancia que desprenden sus fotografías, realmente parecía de la realeza, y podía representar desde una vírgen nativa del punto más recóndito del Pacífico hasta una diva de la ópera en la Scala de Milán con la misma elegancia. 

Hace sólo dos años que se retiró oficialmente, y actualmente se siguen publicando recopilatorios con sus éxitos más famosos, así que ya mismo os metéis en Amazon y os pilláis uno, que con un Mai Tai, una estufa y las luces bajas, os sale más barato que un viaje por las islas y seguro que a ella le da alegría.

Va por tí, Zoila!
Lady Eve

jueves, 13 de noviembre de 2008

Grog: el primer cóctel tiki.

Hola, amigos.

La British Royal Navy, desde 1655, administraba dosis diarias de ron a sus marineros, ya que era el licor más barato y común en las rutas que solían hacer, y al mantenerse en las barricas durante las largas temporadas que pasaban en alta mar, el sabor del ron mejoraba. Además, al tener una graduación alcohólica mucho más alta que el vino o la cerveza, requería menos espacio de almacenamiento en los barcos. Ah, olvidaba mencionar que mantener agua fresca en largos trayectos en barco era inviable. Enseguida se corrompía, sobretodo en los trópicos, por eso se veían obligados a tomar bebidas alcohólicas, que aguantaban incorruptas cual mano de Santa Teresa de Jesús.

Por otra parte, sabemos que el ron, en su justa medida, es beneficioso para la salud. Además, amigos, imaginad lo que debía ser la vida en un barco del s. XVIII. Esa dosis diaria de ron ayudaba a aliviar las penas de la tripulación.

Pero bueno, no todo era gloria alrededor del consumo de ron. Al estar todos pedo, las complicadas maniobras que tenían que ejecutar en el barco se convertían en tareas casi suicidas, y había muchos incidentes por culpa de la ingesta descontrolada de licor. Eso no es, hombre, algo había que hacer.


En 1740 el Almirante Edward Vernon, en el retrato, pensó que eliminar la ración sería una medida demasiado drástica. Así que un término medio podría ser diluir el ron. La proporción sería una parte de ron y cuatro de agua. Además, se serviría en dos dosis en lugar de una, para dosificar aún más la ración. Esta nueva bebida tomaría el nombre de su creador, cuyo apodo era "Old Grogram".

Acostumbrados a tomar el ron a palo seco, a los marineros el grog les resultaba sosillo. Para darle un poco de gracia, le añadían un poco de azúcar y lima, que resultó ser increíblemente beneficiosa contra el escorbuto gracias a su aporte en ácido ascórbico. Ron, azúcar y limas, a alguien le suena esa combinación?

Poco a poco las dosis de ron, por muy diluidas que estuvieran, fueron ganando mala fama, pero era una costumbre tan arraigada al mar y un símbolo tan fuerte de los derechos de los marineros que nadie osaba eliminarla. Hasta que finalmente el 31 de julio de 1970, conocido como el Black Tot Day, fue el triste día en el que la última ración de ron fue administrada a la tripulación británica, después de 325 años de tradición. Curiosamente, el último barco que sirvió ron a los marineros de la Royal Navy fue el HMS Fife, en Pearl Harbor, Hawai.

Así que amigos, para tomarse un grog con la receta más o menos original, os ponéis en un vaso un par de onzas de ron dorado de procedencia anglófona, es decir, de Barbados, Jamaica, Demerara... Llenáis con agua, exprimís un cuarto de lima y/o un poco de azúcar moreno, y padentro. Aconsejamos pintarse unas anclas o unas estrellas náuticas en los antebrazos.

Buenas noches,

Mr. I.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Ponche Zombie

Aloha!

Hace unos meses os hablábamos del cóctel favorito de mucha gente, entre otros mi amigo Eloi, que desde que lo probó no para de darme la vara, y también de Beachbum Berry, habitual de este blog y personaje con un cierto criterio en estos temas: el Zombie.

Visto que Halloween está a la vuelta de la esquina y que me toca organizar cierto evento, qué ponche es el más terrorífico? El Zombie Punch del Trader Vic's Book of Food & Drink de 1946. No es ni por asomo de un sabor tan complejo como el Zombie de Don the Beachcomber, pero hace el apaño. Entonces, necesitamos:

- 750 ml ron oscuro jamaicano Myers's
- 1,5 l ron blanco cubano
- 375 ml Demerara 151
- 750 ml curaçao
- 1,5 l zumo limón
- 1,5 l zumo naranja
- 500 ml granadina (Monin, nunca Rives!!!)
- 1 oz Pernod

Todo esto en una ponchera enorme, mucho hielo y para adentro. Según la receta, hay para 30 bebidas, pero a mí me parece poco, qué queréis que os diga.

En fin, que vaya bien la fiesta,

Mr. I.

Ponche Chief Lapu Lapu


Aloha!

Aquí tenéis una idea para un ponche. Chief Lapu Lapu es un cóctel en honor al jefe filipino del mismo nombre, que en 1521, cuando Magallanes se paseaba por ahí sometiendo a los filipinos, se negaba a pagar tributo al Rey de España y convertirse al cristianismo. Magallanes fue con la idea de castigar a Lapu Lapu para dar ejemplo, pero le salió el tiro por la culata, ya que las tropas españolas fueron derrotadas y Magallanes asesinado en la batalla. Las fuentes más románticas dicen que fue el propio Lapu Lapu el que mató a Magallanes, aunque esto es bastante improbable.

Volviendo a lo que nos toca, vamos con la receta. Aquí la mostraremos escalada para un ponche, ya que es una receta muy rica al gusto del grueso de público de una fiesta (no todos tienen porqué estar acostumbrados a tomar cócteles) y al mismo tiempo tiene un sabor complejo para los de paladar más finolis, como nosotros. Vamos allá:

- 3 l zumo de naranja
- 3 l sour mix
- 1 l sirope de maracuyá
- 1,5 l ron oscuro jamaicano
- 1,5 l ron blanco cubano

Lo mezcláis todo en una ponchera, echáis una bolsa de hielo y hala, fiesta!

Mr. I.

NOTA: Con estas cantidades se obtienen unas 30 bebidas. Si vuestra fiesta es mínimamente animada, tenéis para poco rato. Multiplicad las cantidades las veces que sea necesario. Si queréis montaros una fiesta para vosotros solos, sustituid un litro por una onza y tendréis la receta original para un solo cocktail.

martes, 13 de mayo de 2008

Trader Vic tiene la culpa

El otro día me hallaba buscando información sobre destilados de prestigio por temas profesionales, esta vez no era por vicio. De pronto me asaltó la duda tonta: ¿cuál será el ron más caro del mundo?

Me esperaba algo más exótico, la verdad, pero el resultado de la "investigación" (léase búsqueda en gúgel) fue bastante familiar.


En octubre del año pasado, en el Rum Fest de Londres se exhibía una botella de ron J. Wray & Nephew embotellado en 1940. Es una mezcla de rones de hasta 25 años de añejamiento, con lo que algunos de los destilados que forman parte de este blend se remontan a 1915. El precio de la botellita asciende a la suma de 26.000£, que vienen a ser unos 33.000€. Casi nada.

La cosa está en que las existencias de ron J. Wray & Nephew se agotaron, y la culpa la tuvo Trader Vic's por incluirlo en su receta original del Mai Tai. El cóctel se hizo tan popular que su ingrediente principal, que necesitaba un largo tiempo de añejamiento, desapareció porque la destilería jamaicana no daba abasto.

Actualmente la empresa utiliza otros métodos de producción con los que satisfacer nuestras necesidades bajo su marca Appleton Estate, pero con nombre Wray & Nephew sólo fabrican el overproof que sirve para decorar cócteles con fuego y creo que para desatascar el retrete también viene bien.

El caso es que tirando del hilo encontré una noticia sobre el cóctel más caro del mundo. Cuál fue mi sorpresa al ver que es "simplemente" ¡un mai tai! Entrecomillo el simplemente porque al parecer es una réplica exacta de aquel que hizo un día el amigo Victor a sus amigos Guild de Tahití, con su ron de Wray & Nephew de 17 años y todo. Lo sirven en el Merchant Hotel de Belfast al módico precio de 750£, unos 960€. Eso no es dinero.


Mi pregunta era: ¿de dónde ha salido el ron? Por lo visto no es una botella vintage, sino que es una edición especial de sólo seis botellas de ron con 17 años de añejamiento que la firma J. Wray & Nephew produjo recientemente. Una de esas botellas fue a parar al Merchant y el resto de la historia es simple. Hay un problema, del que son conscientes: sólo pueden servir 15 de éstos. Cuando se acabe la botella, se acabó lo que se daba.

Lo más gracioso es que tiene un color rarillo, así como si llevara granadina, a mí por la vista no me acaba de entrar. Quizás es cuestión de la foto, no sé... De cualquier manera, yo no sé vosotros, pero por lo que cuesta este mai tai podemos hacer 250 de los de 100$*. Os aseguro que a uno se le saltan las lágrimas.

Disfrutad de lo que tenéis a mano. Un consejo de vuestro amigo Mr. Ivan.

Mr. I.

*Para los no iniciados en la mitología del mai tai, ya sé que mi fuerte no son las matemáticas, pero no es para tanto. El de los 100$ es una receta de Beachbum Berry para la que nos tenemos que gastar esa suma en los ingredientes, pero una vez los tenemos, podemos hacer unos 25 cócteles, no cuesta cada uno 100$, sino unos 4.

martes, 22 de abril de 2008

Trader Vic's Tiki Party!

Aloha, amigos!

A veces somos un poco obvios, lo sabemos. Pero a veces lo obvio es una sorpresa. No sé muy bien cómo acabar de explicar esto pero bueno, supongo que irnos a un caso práctico va a ser lo más operativo.


El caso es que hace tiempo que tenemos visto, como todos vosotros, el librito de más arriba, Trader Vic's Tiki Party!, de Steve Siegelman y fotos de Maren Caruso. No sé a vosotros, pero a mí la verdad es que a bote pronto no me daba muy buena espina. Quizás es porque mi relación con Trader Vic's es un poco amor/odio. Me encantan sus bares, sus cócteles y la historia de Vic. Pero me revienta un poco la cosa esta corporativista de vender productos y todo eso, sobretodo teniendo en cuenta que su calidad está cayendo en picado. Y mucho me temía que este libro iba a ser un compendio de recetas para hacer con los productos TV's.

Y en cierto modo así es. Muchas de las recetas que aparecen en el libro sólo se pueden hacer si tenemos los productos de su marca. El que se piense que se va a poder tomar un Navy Grog o un Tiki Puka Puka así como así, lo lleva claro si no tiene una botella de TV's Navy Grog Mix. Además, todo el mundo sabe que los cocktail mixes que venden no son los mismos que usan en sus locales. A no ser que os liguéis a una camarera o un barman del Trader Vic's, no vais a conseguir un Navy Grog Mix de verdad. También podéis ir a su local de Atlanta, donde dicen por ahí que venden los mixes originales.

Aún así, lo cierto es que el libro tiene un montón de recetas resultonas, no demasiado complicadas de hacer y con ingredientes asequibles, al estilo Trader Vic's. Incluye algunas recetas que ya no se sirven en los bares, varios cócteles sin alcohol o ponches para fiestas, que nos harán buenos apaños en nuestras luau multitudinarias. La parte de cocina también parece de lo más interesante, con un montón de recetas de cocina ideal para fiestas, en plan tapas, ensaladas y otras delicias para comer de pie. Incluso postres! A veces, cuando hacemos un guateque en plan exotica, no sabemos muy bien qué poner para cenar que no sea sushi, y con las recetas de este libro vamos a salir del paso de manera bastante digna y no muy difícil.

Pero bueno, para mí lo interesante de este libro es el capítulo de cómo preparar una fiesta. Es breve, pero bastante preciso y completo. Tiene tres apartados: El ambiente, la bebida y la comida, los tres pilares en los que Victor se basó para levantar su imperio. Nos da un montón de truquillos para que nuestra fiesta sea un éxito, desde cómo decorar la estancia, la música que tenemos que poner, consejos sobre cómo servir la comida y algo muy valioso tanto para principiantes como para avanzados, el curso intensivo en mixology. Nos explica desde algo tan básico como es agitar la coctelera hasta el Increíble Truquillo de los Mai Tais Clónicos, que os narraremos a continuación.

En definitiva, que es un librillo totalmente recomendable. Es muy barato y nos va a aportar un montón de ideas valiosas para las fiestas del verano que ya apunta. En Amazon lo tienen muy baratico, además el dólar está por los suelos. Para los impacientes que sean de Barcelona, vi que en Freaks lo tienen por 20€.

Buenas noches,

Mr. Ivan

domingo, 23 de marzo de 2008

Entrevista a Beachbum Berry

Aloha!

Damas y caballeros, esta noche nos ponemos nuestra mejor camisa aloha y sacamos los rones caros porque tenemos a un invitado deluxe: Jeff "Beachbum" Berry.


Foto: Annene Kaye

Para los iniciados en la coctelería tropical y los habituales de nuestro Tiki Lounge, Bum no necesita presentación. Ya hablamos de él con motivo de su último libro, Sippin' Safari, y en este blog las referencias a sus consejos son contínuas. Pero bueno, ahí va una breve presentación. Jeff Berry es uno de los mejores mixologists del mundo, y seguro el mejor en el campo que nos ocupa. A través de sus libros podemos repasar la historia de los cócteles tiki desde Don the Beachcomber hasta nuestros días, recuperando recetas perdidas literalmente del bolsillo de los bartenders primigenios. Bueno, menos rollo y vamos con la entrevista.

Aloha, Jeff! ¿Cómo definirías un buen cóctel?

¡Balance! Es ese balance entre dulce y ácido, fuerte y ligero, afrutado y seco, proporcionando nuevas capas que hacen que el sabor evolucione desde las primeras notas hasta el final. Las mejores bebidas tropicales también te sorprenden con capas de sabor inesperadas, difíciles de identificar, que habitualmente vienen del astuto uso de siropes que los bares no tropicales suelen ignorar (orgeat, passion fruit, vainilla, falernum, canela, etc.)

Para la mayoría del público, los cócteles tiki son una cosa dulce y divertida en un vaso raro con una sombrilla. Pero un Martini es James Bond en un loft de Nueva York. La mayoría del personal no va a los bares tiki a disfrutar de los cócteles sino del entorno. ¿Porqué la coctelería tropical nunca ha sido reconocida al mismo nivel gastronómico que los cócteles clásicos?

En realidad sí fue reconocida en el pasado. Importantes críticos culinarios de los años 40 y 50 escribieron brillantes reseñas sobre los cócteles tropicales que se servían en Trader Vic's y Don the Beachcomber's. El problema fue que los muchos imitadores de Don y Vic no tenían el talento, el tiempo ni el dinero para servir cócteles tropicales en todo su esplendor (complicados de preparar y con múltiples y caros ingredientes). Lo que hacían era mezclar cócteles baratos, dulzones e inferiores para sacar pasta a costa de la locura Tiki, y esas recetas inferiores (no las originales ultra-secretas que creó Don) fueron las que llegaron a los bares generales, no Tiki, y las que se imprimieron en los libros de recetas, dando así a los cócteles tropicales el mal nombre con el que acabaron. Lo triste es que es difícil hacer un buen cóctel tropical, ¡pero muy fácil hacer uno malo!

¿Qué te impulsó a escribir tu primer libro, Grog Log?

¡El impulso fue que quería un buen cóctel tropical! Per cuando fui lo suficientemente mayor para pedir uno, todos los sitios que los servían estaban desapareciendo.

¿Por dónde empezaste a buscar las recetas perdidas?

Empecé en bibliotecas, mirando en revistas antiguas y en librerías de segunda mano, buscando libros de recetas antiguos. Pero, aparte de los manuales de Trader Vic, no aprendí mucho por esta vía. Cuando iba a los pocos bares que quedaban que hacían buenas recetas, ¡aprendí bebiendo! Mrs. Bum (Annene Kaye), no como yo, es una bartender con formación, así que me ayudaba a "deconstruir", o descifrar, los cócteles que probábamos. La mejor información venía de los propios tiki bartenders – los pocos que accedían a soltar alguna información. Los tiki bartenders eran (y son) muy celosos con sus recetas, porque mantener esos secretos les hacía empleados más valiosos de cara a sus jefes, que no podrían seguir sirviendo los cócteles si el barman se iba llevándose las recetas.

Desde que publicaste Grog Log hay una nueva consciencia de cómo debe ser un cóctel tropical. Cuando alguien decide abrir un nuevo tiki bar, como el Forbidden Island en Alameda, California, o el Mahiki en Londres, tiene en cuenta la calidad de los cócteles. Ya no son la cosa dulzona de la sombrilla. ¿Crees que hay una esperanza para los bares tiki en un futuro próximo?

En la época oscura de los 80 y los 90, no lo pensaba. Pero hoy día la gente se toma el tiempo para hacer el Tiki bien. Martin Cate está haciendo un trabajo increíble en Forbidden Island. Y he escuchado que bares de Londres como Trailer Happiness se toman las recetas de sus cócteles muy en serio. El hecho de que los cócteles tropicales estén ganándose el respeto es un buen efecto colateral del renacimiento de los cócteles para el público general.

El pop polinesio empezó en los Estados Unidos por varios factores. Pero, si lo pensamos bien, un bar tiki se basa en la imitación. Por tanto, puede ser "exportado" a cualquier lugar del mundo. Trader Vic's basó su éxito en esta idea. Habiendo viajado y visitado un montón de sitios por todo el mundo, ¿crees que hay un buen nivel en los bares tiki fuera de los Estados Unidos o realmente hay una diferencia? ¿Cuál es el mejor bar tiki que recuerdas fuera de los Estados Unidos?

Haces un buen apunte, Ivan, cuando dices que un bar tiki "se basa en la imitación". Como los Estados Unidos no tenían ningún bar antiguo, exótico, con carácter, tuvimos que fabricar una atmósfera falsa desde nuestro sueño colectivo de cómo deberían ser los lugares genuinos en otras partes del mundo. Una de mis mayores decepciones al viajar por el Pacífico Sur fue que ¡allí no había bares Tiki! Fueron los restauradores americanos los que se lo inventaron todo. Por otra parte, he estado en bares fuera de los Estados Unidos que eran genuinamente exóticos (es decir, que no había nada falso en ellos) y, aunque no eran polinesios, satisfacían el deseo de aventura, de misterio, de "atmósfera". Las bodegas subterráneas de Viena, los bares llenos de humo en la costa de Barcelona y los pubs centenarios de Londres satisfacen mi deseo de viajar en busca de sitios oscuros, románticos, evocativos. Aunque no son Tiki en decoración, lo son en espíritu.

Respecto a tu pregunta acerca de los bares Tiki DE VERDAD fuera de los Estados Unidos, por lo que he visto en fotografías de nuevos lugares en Inglaterra y Escandinavia, los europeos parecen estar haciendo un mejor trabajo que los americanos con la decoración y la iluminación. Por supuesto, una foto no te puede decir si una bebida es buena o no, así que tendré que posponer mi juicio hasta que visite esos sitios. (La última vez que estuve en Europa fue en 1989...)

Hablando de exportar el Tiki. En Europa tenemos el eterno problema de que no podemos encontrar ciertos ingredientes. Podemos hacer en casa falernum, pimento liqueur y otros siropes, pero no podemos destilar Demerara 151. En este blog hemos estado discutiendo sobre encontrar una solución a la falta de este ingrediente primario en ciertos cócteles. ¿Qué harías tú en nuestra situación?

Ese es un gran problema también para los americanos. Fuera del nordeste y de la costa oeste, es muy difícil encontrar Demerara 151. La tragedia es que NO hay sustituto para ese ron.

Pero he tenido un cierto éxito con un tipo de receta. Si una receta pide ron dorado de Puerto Rico y Demerara 151, me he dado cuenta de que a veces te puedes acercar al mismo cuerpo y sabor sustituyéndolos por ron oscuro Jamaicano y Bacardi 151. (Probad esto en un Zombie o Coffee Grog. No es perfecto, pero tampoco está mal)

Entonces, ¿los ingredientes se pueden sustituir?

Por supuesto, así es como nacen los nuevos cócteles. Todo esta permitido... ¡siempre que el resultado te guste!

Entiendo que en la edad de oro de la coctelería tropical, el ser abstemio no era una opción muy popular, pero hoy día esto ha cambiado. ¿Qué pasa con los cócteles sin alcohol? ¿Podrías recomendar un par de ellos?

Del Grog Log, prueba el Tiki Teetotaler o el Coco Bo. Y en Intoxica! tienes el Maui Sunrise.

Cuando bebes en casa, ¿decoras tus cócteles? Y qué pasa con los mugs, ¿son importantes para la experiencia de beber?

¡Ha! ¡Me has pillado! Soy un vago, así que cuando nadie mira, me hago los cócteles sin guarnición. Pero cuando estamos en compañía, las bebidas están siempre vestidas para matar.

Y sobre los mugs, los colecciono ávidamente, pero en realidad no me gusta beber de ellos. La mayoría contienen demasiado volumen, y luego está el tema del color: el color de un cóctel es parte de la experiencia. Quiero VER mi bebida, y los mugs me lo impiden. Por otra parte, algunos cócteles están pensados para ser servidos en mugs y bowls, y siempre deberían estar servidos en ellos (como el Scorpion, el Rum Barrel, el Fog Cutter, etc).

¿Qué es para tí lo más importante en un bar Tiki? Ordena de mayor a menor importancia: decoración / cócteles / presentación / servicio / ambiente.

Decoración y ambiente son los más importantes. Puedo tolerar un mal cóctel, o simplemente pedir licor sólo si me puedo sentar en un buen ambiente Tiki. Por supuesto, ¡es genial tener ambos! Presentación y servicio, en tercer lugar...

¿Tienes un cóctel favorito, o alguno que sea especial para tí por algún motivo?

Solía ser el Navy Grog, hasa que "descubrí" el Zombie de 1934. En estos días, es mi elección. Me gustan los cócteles de ron complejos, con cuerpo, y éste es el definitivo en esta categoría.

Para terminar, puedes decir a nuestros lectores lo que quieras. Lo que sea.

Pensaba que era la única persona en el mundo interesada en estas cosas. No os puedo llegar a decir lo contento que estoy de que gente como Ivan estén blogueando así, difundiendo la palabra a nuevos conversos por todo el mundo. Cuantos más "tropaholics" seamos, más bares Tiki se animarán a satisfacer nuestras demandas correctamente. Así que, todo el mundo, seguid leyendo... ¡y seguid bebiendo!

Okole Maluna!

Okole Maluna, Bum. Mahalo nui loa.

Beachbum Berry Interview (english version)

Aloha!

Ladies and gentleman, tonight we dress our best aloha shirt and pull the top-shelf rums because we have a deluxe guest: Jeff "Beachbum" Berry.


Photo: Annene Kaye

For those who know a couple of things about tropical mixology and the regulars at our Tiki Lounge, the Bum doesn't need an introduction. We talked about him regarding his last book, Sippin' Safari, and in this blog the references to his tips are frequent. Anyway, here you have a brief introduction. Jeff Berry is one of the best mixologists in the world, and for sure the best in our field. Through his books we can have a look at the history of tiki drinks from Don the Beachcomber to our days, recovering lost recipes literally from bartender's pockets. Ok, come on with that interview.

Aloha, Jeff! How would you define a good drink?

Balance! It's that balance between sweet and sour, strong and light, fruity and dry, providing new layers of taste that keep the flavor evolving from the opening notes to the midpalate to the finish. The best tropical drinks also surprise you with unexpected, unidentifiable layers of taste, usually accomplished through the sly use of syrups that non-tropical bars tend to ignore (orgeat, passion fruit, vanilla, falernum, cinnamon, etc.)

For most people, tiki drinks are sweet funny stuff in a weird mug and an umbrella. But a Martini is James Bond in a NY loft. Most people doesn't go to tiki bars to enjoy the drinks but the environment. Why tropical mixology has never been recognised at the same gastronomical level than classical cocktails?

It actually was recognized in the past. Prominent food critics of the 1940s and 1950s wrote glowing reviews about the tropical drinks served at Trader Vic's and Don the Beachcomber's. The problem was that the many imitators of Don and Vic did not have the talent, the time, and the money to serve tropical drinks in all their glory (with expensive, multiple ingredients, painstakingly prepared). They cranked out cheap, syrupy, inferior drinks to cash in on the Tiki craze, and those inferior recipes -- not the top-secret originals that Don created -- were the ones that migrated to mainstream, non-Tiki bars, and got printed in recipe books, eventually giving tropical drinks the bad name they ended up with. The sad fact of the matter is that it's difficult to make a good tropical, but very easy to make a bad one!

What did impulse you to write your first book, Grog Log? Where did you started to look for the lost recipes?

The impulse was, I wanted a good tropical drink! But by the time I was old enough to order one all the places that served them were disappearing.

I started in libraries, looking in old magazines, and used book stores, searching for old recipe books. Aside from the Trader Vic books, I didn't learn much this way. When I went to the few actual remaining places that made good tropical drinks, I learned by drinking! Unlike me, Mrs. Bum (Annene Kaye) was a trained bartender, so she helped me to "deconstruct," or reverse-engineer, the drinks we sampled. The best information came from old Tiki bartenders themselves -- the few who would actually volunteer any information. Tiki bartenders were (and are) very secretive about their recipes, because keeping those secrets made them more valued employees to their bosses, who could no longer serve the drinks if the bartender left with his recipes.

Since you published Grog Log there is a new conscience about how a tropical drink should be. When someone decides to open a new tiki bar, like the Forbidden Island in Alameda, CA, or the Mahiki in London, The quality of the cocktails has improved, they're not the syrupy umbrella stuff anymore. Do you think there is a hope for tiki bars in a next future?

Back in the dark ages of the 1980s and 1990s, I didn't used to think so. But now people are actually taking the time to do Tiki right. Martin Cate is doing amazing work over at Forbidden Island, and I've heard that London bars like Trailer Happiness take their mixing very seriously. It's a happy side-effect of the mainstream cocktail renaissance that tropical drinks are now also getting respect -- a case of a rising tide lifting all boats.

Polynesian pop started in the USA because of many factors. But, if we think about it, a tiki bar is based in faux. So, it can be "exported" to any place in the world. Trader Vic's based his success in this idea. Having traveled and visited many places around the world, do you think there are a good level in the tiki bars outside the States or there is really a difference? What's the best tiki bar you remember outside USA?

You make a good point, Ivan, when you say that the Tiki bar is "based in faux." Since the USA didn't have any old, atmospheric, exotic bars to offer, it had to manufacture a faux atmosphere out of our collective dream of what such genuine places might be like in other parts of the world. One of the biggest disappointments for me when I travelled through the South Pacific was that there are no Tiki bars out there! American restaurateurs made all that stuff up! On the other hand, I have been to bars outside the USA that actually were genuinely exotic -- nothing faux about them -- and even though they weren't Polynesian, they still satisfied that longing for adventure, for mystery, for "atmosphere." In particular, the cave-like cellar bars of Vienna, the smoke-filled waterfront bars of Barcelona, and the centuries-old pubs of London all satisfied my "wanderlust" yearning for dark, evocative, romantic places. While not Tiki in decor, they were "Tiki" in spirit.

To answer your question about ACTUAL Tiki bars outside the USA, from what I've seen of photographs of new places in England and Scandinavia, the Europeans seem to be doing a better job than the Americans with decor and lighting. Of course, a photo can't tell you whether a drink is good or not, so I'll have to withhold judgment until I actually get to visit these places. (The last time I was in Europe was 1989...!)

Talking about exporting tiki. In Europe we have the eternal problem that we can't find certain ingredients. We can home-brew Falernum, Pimento, and other mixers, but we can't distill Demerara 151. In this blog we have discussed about finding a solution for the lack of this primary ingredient in certain drinks. Can you tell what do you would do in our situation?

This is a big problem for Americans too. Outside of the northeast states and the west coast, it's very difficult to find Demerara 151. The tragedy is, there is NO substitute for that rum.

But I have had limited success with one kind of recipe. If a recipe calls for both gold Puerto Rican rum and Demerara 151, I've found that sometimes you can approximate the same body and flavor by substituting dark Jamaican rum and Bacardi 151. (Try this in a Zombie or Coffee Grog. Not perfect, but not bad either.)

So, can ingredients be substituted?

Of course -- that's how new drinks are born. Everything is permitted ... as long as the result tastes good to you!

I understand that in the golden age of the tropical mixology, teetotalism was not very popular, but nowadays this has changed. What about non-alcoholic drinks? Could you recommend a couple of good ones?

From the Grog Log, try the Tiki Teetotaler or the Coco Bo. And in Intoxica!, there's the Maui Sunrise.

When drinking at home, do you garnish your drinks? And what about mugs, are they important for the drinking experience?

Ha! You busted me! I am a lazy man, so when no one's looking I will make myself a drink sans garnish. But when company comes, the drinks are always dressed to impress.

As for mugs, I collect them avidly, but I don't really like drinking out of them. Most hold too much liquid volume, and then there's the issue of color: The color of a drink is part of the drinking experience. I want to SEE my drink, and mugs prevent me from doing that. On the other hand, some drinks are made to be served in mugs and bowls, and should always be (such as the Scorpion, the Rum Barrel, the Fog Cutter, etc.)

For you, what is the most important aspect in a tiki bar? Order from more to less important: Decor / Drinks / Drink presentation / service / mood

Decor and mood are most important. I will tolerate a bad drink, or just order straight liquor, if I can sit in a good Tiki environment. Of course, it's great to have both! So drinks would be second. Presentation and service, third...

Do you have a favourite cocktail, or any that is special for you for any reason?

It used to be the Navy Grog, until I "discovered" the 1934 Zombie. These days, that's my drink of choice. I like rich, heavy-bodied rum drinks, and this one is the ultimate in that category.

Now, you can tell to our readers anything you want. Anything.

I used to think I was the only person in the world who was interested in this stuff. I can't tell you how happy I am that people like Ivan are blogging like this, spreading the word to new converts all over the world. The more of us "Tropaholics" there are, the more Tiki bars will be encouraged to satisfy our demands properly. So, everyone, keep reading ... and keep drinking!

Okole maluna!

Okole Maluna, Bum. Mahalo nui loa.

jueves, 28 de febrero de 2008

Hori Smoku. Un documental sobre Sailor Jerry.


Aloha Ohana!

Si sois amigos de la tinta incrustada bajo la epidermis, seguro que conocéis la figura de Norman "Sailor Jerry" Collins. Pero por si acaso, cuatro líneas para presentaros a la figura.

Sailor Jerry (1911-1973) fue un tipo que vivía en Honolulu y que llevaba muchas millas (náuticas) a las espaldas. Durante sus viajes por el mar, además de adquirir sus primeros tatuajes, fue aprendiendo las técnicas de tatuaje del Sudeste Asiático. Finalmente se estableció en el barrio chino de Honolulu, que no era el sitio donde buscaríais una guardería para vuestros hijos. Por allí rondaban marineros de paso que se dedicaban a emborracharse, irse con mujeres que fuman y tatuarse cosas en los brazos. Y probablemente todo al mismo tiempo.

Los tatuajes que se estilaban no eran tribales en la cadera o piolines en el hombro, sino motivos marineros o imágenes femeninas. Los tipos duros que pasaban por allí buscaban tatuajes chulos para luego lucir en sus pueblos. Y Sailor Jerry tenía los diseños más chulos de Chinatown. Ya no era simplemente que dominara la técnica como nadie, o que sus degradados y sus colores fueran perfectos, o que algunos de sus dibujos fueran muy complejos y elaborados. Es que tenía una sensibilidad y una atención a los detalles que han hecho de sus tatuajes un clásico, una imagen atemporal. Sus tatus son Old School.


Pues bien, los amigos de Sailor Jerry nos envían el anuncio de la proyección de Hori Smoke en el SXSW Film. La cinta se basa en documentos originales de Sailor Jerry y entrevistas a personajes del mundo del tatuaje que le rinden tributo repasando su biografía. Hombre, lo cierto es que nos pilla un poco retirado, pero si alguien va a estar de aquí a un par de semanas por Austin, TX, que se pase y nos lo cuente. Si no, mirad el trailer en la web de la película, que es muy chulo.

Para los que no les apetezca ahora mismo tatuarse uno de los diseños del master pero les guste la onda, siempre pueden comprarse una bonita camiseta en sailorjerry.com, donde tienen una extensísima colección de ropa y complementos molonguis a porrillo. Además, siempre tienen ofertas, descuentos y cosas con lo que los precios, al final, son bastante asequibles. Ah, y tienen un ron spiced que bueno, no es el mejor ron, pero tiene un curioso sabor a limas y vainilla. Os dejo un anuncio de las ropitas y el ron, con música de los Faraway Boys.



Me voy a tomar un chupito de Sailor Jerry Spiced Rum.

Okole Maluna,

Mr. I.

lunes, 11 de febrero de 2008

Misirlou

Aloha!

Todos hemos escuchado Misirlou. Es inevitable. Más conocida como "la canción de Pulp Fiction" en la versión de Dick Dale de 1962, Misirlou se ha convertido en el tema surf por antonomasia. Pero en realidad el origen de esta canción es algo opaco.

Misirlou significa, tanto en griego como en turco, "mujer egipcia musulmana", y la letra original habla de rollos de amor, de tus ojos bandidos y todo eso. Vamos, es una canción de amor prohibido con una mujer de otra religión. La primera grabación, según la Wikipedia, fue realizada alrededor de 1930 en Nueva York por el griego Michalis Patrinos y su banda. Patrinos probablemente no compuso la pieza, siendo el origen de esta bastante incierto.

En 1941 Nick Roubanis hizo unos arreglos para una versión de jazz instrumental y se apropió de los derechos, que hasta el momento estaban en el aire. A partir de ese momento se convirtió en un hit entre las bandas de jazz. Xavier Cugat realizó una versión más exotica que derivó en las que conocemos de Martin Denny, Arthur Lyman y otros.

Cuenta la leyenda que en 1960 un chaval de 10 años vaciló a Dick Dale (curiosa escena) retándole a tocar una canción con una sola cuerda. Dick invocó a sus ancestros árabes (es medio libanés) e interpretó Misirlou en plan surf cañero instrumental del que nos gusta. En ese momento se relanzó la canción, haciéndose muy popular como tema surf instrumental.

Y ya sabemos que tradicionalmente, el surf echa mano de lo que tiene alrededor. Por tanto, otras bandas contemporáneas, como The Ventures, The Surfaris, The Trashmen e incluso los primeros Beach Boys la interpretaron, borrando así cualquier rastro de la historia anterior de la canción.

Bueno, y en el 94 ya sabemos lo que pasa. Tarantino la adopta como tema principal de Pulp Fiction, junto con otros grandes temas de surf instro, generando un renovado interés por este género. Le debemos mucho a Misirlou.

Os pongo aquí un par de documentos curiosos. La versión primigenia de Michalis Batrinos, cortesía de Dinousaur Gardens. En el link tenéis un artículo estupendo lleno de datos sobre la canción, además de otras grabaciones históricas.

  • Michalis Patrinos - Mousourlou (cir. 1930)

  • Os muestro también un vídeo extraído de la película A Swingin' Affair, de 1963, donde aparecen Dick Dale & The Del Tones. Atención a la marcha que lleva la banda. Estupendo.



    Pues eso, a disfrutar,

    Mr. I.

    miércoles, 23 de enero de 2008

    Planter's Punch

    Hola!

    Hablábamos del daiquiri como ejemplo del origen de los cócteles de ron. Otro ejemplo claro sería el Planter's Punch.


    Lo cierto es que no hay una receta clara para el Planter's Punch. Más bien es un nombre genérico para un punch a base de ron, con la adición de zumo de lima o limón, amargos, soda o agua y granadina u otro sirope. También es frecuente añadir otros zumos de fruta, sobretodo de piña. Como contrapunto exótico, hay quien añade un poco de pimienta de cayena, no sé yo. Como veis, la fórmula es bastante borrosa. Al parecer, la primera fecha en la que se tiene constancia del nombre es en la edición del 8 de agosto de 1908 en el New York Times, donde aparecía el siguiente poema, llamado Planter's Punch:

    This recipe I give to thee,
    Dear brother in the heat.
    Take two of sour (lime let it be)
    To one and a half of sweet,
    Of Old Jamaica pour three strong,
    And add four parts of weak.
    Then mix and drink. I do no wrong —
    I know whereof I speak.


    Plas, plas, aplausos. Bueno, vamos a lo que interesa, os paso algunas recetas y vosotros mismos. Os recomiendo un ron de Jamaica, por ejemplo Myers's, que para estas cosas es muy apañado.

    La primera es la receta "oficial" de la International Bartenders Association, que son unos señores que saben mucho y lo que digan va a misa.

    - 2 oz ron oscuro
    - 1 oz zumo de limón
    - 2 tsp granadina
    - Soda

    Se agita todo (excepto la soda, por supuesto) en la coctelera con hielo y se sirve en un vaso highball. Se llena con soda y a disfrutar de la vida.

    La siguiente es la versión de Trader Vic's de 1947.

    - 3 oz ron oscuro
    - 1 oz zumo de lima
    - 1/2 oz zumo de limón
    - 1/2 oz granadina
    - 1 golpe de sirope simple

    A la coctelera con hielo, agitar bien y servir en vaso alto.

    Y esta os la pongo de propina porque le tengo mucho cariño, es la primera receta que intenté hacer. Ay, que bonito, con su Bacardí dorado y su horchata reducida con azúcar en lugar de orgeat... Bueno, la receta, salida directamente de drinksmixer.com, es la siguiente.

    - 1 oz ron oscuro
    - 1/2 oz orgeat
    - 2 oz zumo de naranja
    - 1 oz zumo de piña

    Lo mismo, hielo, agitar, y vaso alto.

    En fin, niños y niñas, que para gustos colores. Mi intención con esta miniserie de entradas (la del daiquiri y ésta) es que seamos conscientes de cuáles son los cócteles que inspiraron los cócteles tiki que vendrían detrás y les rindamos tributo.

    Mahalo,

    Mr. I.

    In principio creavit Jennings Cox daiquiri

    Buenas noches!

    Cuando en los años 30 del siglo pasado Don the Beachcomber, Trader Vic y todos los que vendrían detrás empezaron a elaborar esos cócteles que tanto nos gustan, realmente estaban creando una manera nueva de entender la coctelería. Pero podemos decir que no partieron de cero, sino que conocían bastante bien unos cócteles realmente tropicales, es decir, que vienen de una zona tropical, y no de California. Cócteles hechos a partir de ron, zumos de fruta fresca y azúcar. Estamos hablando del daiquiri, el mojito y el planter's punch. El mojito nos lo vamos a saltar porque para mí es otra cosa, tanto el método de elaboración como el uso de soda son bastante diferentes a los cócteles tiki.


    Hay un montón de historias sobre el origen del daiquiri que podéis encontrar por ahí, más o menos creíbles. Al parecer, fue inventado por un ingeniero americano llamado Jennings Cox que trabajaba en una mina de estaño en una localidad llamada Daiquirí. Un día de 1896 vinieron unos paisanos de visita y, mira por donde, se le acabó la ginebra, así que les tuvo que servir ron para beber. Como le daba un poco de miedo servirlo a palo seco, le añadió un poco de limón, lo endulzó con un poco de azúcar, y bingo. La historia sigue diciendo que su invitado, de nombre Pagliuchi, quedó encantado. Le preguntó por el nombre del trago y Cox improvisó "eeeemmm, se llama rum sour", a lo que Pagliuchi le contestó "que va, hombre, mejor que se llame daiquiri". Y así quedó la cosa.

    Posteriormente, personajes como Hemingway o JF Kennedy hicieron la bebida increíblemente famosa. El bar La Floridita (la cuna del daiquiri) era lugar de peregrinación para todos aquellos que querían degustar el delicioso trago.

    Bueno, historietas aparte, vamos a lo que interesa. Hay muchísimas recetas para el daiquiri, pero la que preparamos en casa es la siguiente:

    - 1,5 oz ron blanco (preferiblemente Havana Club 3)
    - 1 oz zumo de lima
    - 1 tsp de sirope simple.

    A la coctelera con hielo, agitar hasta que se te congele la mano y colar en una copa de martini helada. Ideal para las visitas, es muy resultón y muy sencillito de preparar.

    Podéis encontrar recetas con limón, con azúcar, frozen y, en fin, múltiples versiones, típico de un cóctel clásico. Y es especialmente propenso para preparar versiones frutales. En casa nos gusta mucho de plátano y de fresa. En drinksmixer.com podéis encontrar un montón de variantes diferentes. Eso sí, se hace casi imprescindible una batidora de vaso.

    Hala, a disfrutar!

    Mr. I.

    martes, 15 de enero de 2008

    Don the Beachcomber: sus cócteles.

    Aloha!

    Hace unos días os hablaba de la vida y milagros de Don the Beachcomber. Aunque bajo mi punto de vista el verdadero milagro fueron sus habilidades como mixologist.

    En la anterior entrada mencionamos que experimenta con los rones, pero qué quiere decir esto?


    Muchas veces a la hora de plantear un cocktail tenemos en mente un carácter particular. Y aunque el abanico de rones de los que disponemos es muy amplio, posiblemente no encontremos ninguno que nos de el aroma que estamos buscando. Cuál es la solución? Mezclar rones entre sí como si se tratara de los colores de la paleta de un pintor. De esta manera conseguimos un resultado mucho más complejo y sorprendente.

    Otro recurso utilizado habitualmente por Donn a la hora de elaborar sus cócteles es el uso de pequeños toques de aromas para acabar de matizar las bebidas. Las pequeñas pizcas de pimento liqueur, falernum o amargos de Angostura son determinantes para conseguir el carácter multi-capa que Donn imprimía a sus creaciones.

    Los resultados son unas bebidas potentes, complejas, especiadas y misteriosas. Es decir, todo lo contrario de los cócteles que podemos tomar hoy en cualquier bar tiki de este país y, en realidad, en la mayoría de los del resto del mundo. El legado de Don the Beachcomber no nos llega especialmente a través de su recetario, por varios motivos:

    • Los ingredientes son algo caros y/o complicados de encontrar.
    • Las recetas son complejas y hacerlas correctamente requiere mucho tiempo y habilidad.

    Esto son dos condicionantes que no se llevan muy bien con el concepto moderno de negocio. Actualmente poca gente está dispuesta a medir seis gotas de Pernod para un cóctel un sábado por la noche. Pero hay otro factor aún más determinante:

    • Donn era extremadamente celoso con sus recetas.

    Y esto es cierto hasta el punto de llevárselas a la tumba. Es decir, que hubo muchas recetas que nunca nadie supo. Sus propios camareros tampoco conocían las recetas, ya que algunos ingredientes estaban en botellas neutras codificadas con letras o números que él mismo había rellenado sin que nadie conociera el contenido. Una receta podía ser "1oz de A, 1,5oz de 3B y 1 tsp de X", y que un bartender preparara un cóctel sin saber en realidad qué contenía.

    Y lo cierto es que esta política no era ninguna tontería. Don the Beachcomber tenía éxito, entre otras cosas, por sus cócteles. Si un bartender aprendía sus recetas y era fichado por otro bar, ahí ya tenemos competencia directa, y Donn se cuidaba bastante de que ésto no pasara. De cualquier manera, haber trabajado con él era un grado.

    Bueno, entonces significa ésto que no podemos conocer a qué sabían las bebidas de Don the Beachcomber's? Por supuesto que no! Actualmente hay tres bares en los Estados Unidos que preparan las recetas originales. El Tiki-Ti, en Los Angeles, fue fundado en 1961 por Ray Buhen, que había trabajado con Donn desde el principio, y que actualmente es regentado por su hijo Michael y su nieto Mike. En Fort Lauderdale, Florida, tenemos el Mai-Kai, cuyos jóvenes entrepreneurs contrataron en 1956 a Mariano Licudine, que también había trabajado en Don the Beachcomber's. Mariano tenía la habilidad y el conocimiento para reproducir las recetas originales, que han sobrevivido hasta hoy. Un tercer sitio es Forbidden Island, en Alameda, California. Es un local que abrió recientemente, y la intención de sus fundadores es la de volver a los orígenes. Por tanto, se las han apañado para que sus recetas sean originales, que es algo que desde Bastardo Saffrin valoramos enormemente.

    Y chicos, un cuarto lugar es vuestra casa. Podéis encontrar las recetas de Donn en los libros de Beachbum Berry. En Sippin' Safari, el Bum narra las peripecias que sufrió para encontrar la receta original del Zombie (tuvo que descifrar el código de Donn), aparte de mil y una historias de Don the Beachcomber y sus discípulos. No me canso de recomendar esta lectura.

    Y en fin, muchachos, de momento eso es todo.

    Mahalo!

    Mr. I.

    viernes, 11 de enero de 2008

    Don the Beachcomber


    Aloha!

    Antes de escribir el artículo de esta noche me tengo que lavar las manos, porque es cosa seria.

    Todo empieza el 22 de febrero de 1907. En la ciudad de Mexia, Texas, nace Ernest Raymond Beaumont Gantt. Después de una infancia movidita, una serie de apasionantes viajes por el Caribe y algunos episodios borrosos de contrabandista durante la ley seca, finalmente sienta la cabeza y monta un bar en McCadden Place, en Hollywood, donde empieza a experimentar con los rones. El garito en cuestion se llamaba Don the Beachcomber. Y lo cierto es que, con sus potentes cócteles y con su ambientación tropical, constituía una bonita escapada de la realidad, y empezó a tener mucho éxito entre el personal hollywoodiense.

    Y Ernest se cambia el nombre legalmente a Donn Beach. En 1937 abre el primer restaurante de la cadena justo enfrente del primer bar. Seguramente por influencia de su entorno peliculero, su restaurante es un paraíso tropical lleno de vegetación, fruta fresca y cascadas, además de los deliciosos e impecablemente presentados cócteles con los que ya se brindaba en su primer bar.

    Por aquel entonces se asoció y después se casó con Irene "Sunny" Sand, de la que se divorció tres años después. Sunny era tan espabilada y tan buena con los negocios que se quedó con los derechos del nombre y montó la primera franquicia en Chicago. Cuando Donn volvió de la guerra se encontró con que Don the Beachcomber era una cadena que funcionaba sin Don. Llegaron a tener 16 restaurantes repartidos por los Estados Unidos, creando un estilo propio que tendría una gran influencia sobre el resto de restaurantes polinesios.


    En estas, Donn se las apañó para irse a las islas y continuar vendiendo el sueño tropical. Ya sabemos que el pop polinesio nace en California con Donn como pionero, y también es el primero en llevar el concepto "tropical" al trópico mismo para satisfacer las expectativas de los turistas, que iban buscando el hawaiian style a un Hawai que por aquel entonces era bastante soso en ese aspecto. Y en 1948 abre el Don the Beachcomber de Waikiki.

    La verdad es que había que echarle un par, porque, de alguna manera, Hawai había reprimido su cultura vernácula para homogeneizarse con los Estados Unidos continentales. Y de pronto, en ese contexto, aparece un local que vende el primitivismo salvaje que buscaban los turistas, y tiene mucho éxito, tanto entre éstos como entre los propios hawaianos.

    Y abrió la caja de Pandora. Miles y miles de turistas yankis iban a Hawai a buscar lo "auténtico", y lo que en un primer momento eran bares acabaron evolucionando en "poblados nativos" temáticos con sus hoteles, restaurantes y bares al estilo que impulsó Donn.

    Per él no se quedó atrás. Su siguiente proyecto era algo que iba todavía más allá de los resorts primitivos que iban apareciendo por las islas. El International Market Place era un lugar que aunaba varias culturas que habían tenido influencia en la cultura hawaiana. Eran casi 6 hectáreas de hoteles, restaurantes, bares, tiendas de artesanía y espectáculos tribales, todo ello decorado al estilo tropical de Donn, hasta el punto de esconder cualquier rastro de construcción moderna.

    Tres de los restaurantes del complejo eran de Donn. El Don the Beachcomber's Cabaret Restaurant era un paraíso tropical donde músicos de la talla de Martin Denny amenizaban la velada. En The Colonel's Plantation Beefsteak House algo tan simple como comerse un filete con ensalada se convertía en un gran espectáculo teatral. Pero el restaurante más increíble de todos era el Donn's Treehouse. Era una cabaña de bambú encima de un árbol con sólo una mesa. Al llegar ya te encontrabas la cena servida, y cuando cerrabas la puerta tenías la garantía de estar a solas con tu pareja y con una serie de incentivos para acabar la velada en condiciones: ropa cómoda en plan "nativo", champagne, una cama y música romántica. En el Donn's Treehouse uno realmente se evadía de cualquier cosa que se hubiera dejado abajo.


    Y habiendo llevado al paraíso a miles de clientes satisfechos, Donn se retira a vivir a la Polinesia Francesa en un barco tiki que él mismo había decorado, llamado Marama. En 1989 muere de cáncer en un hospital de Honolulu.

    Según escribe Beachbum Berry en Sippin' Safari, cualquiera que tuviera un trato directo con él guarda un buen recuerdo. Todo el mundo coincide en que era una buena persona, más allá de todo lo que significa su figura y de todos los camino que abrió. Podríamos decir que Don fue el padre y fundador del pop polinesio, e incluso que en su primer momento tuvo mucha más influencia que su rival y amigo Trader Vic, que imitó su modelo y lo expandió por el mundo y lo llevó a las casas de la gente.

    Y para mí los cocktails de Donn merecen una entrada aparte, hablaremos de ello más tarde.

    Mahalo,

    Mr. I.

    miércoles, 9 de enero de 2008

    Un mono con sombrero

    Aloha!

    No sé si os habéis fijado en la presencia del fez dentro de la cultura tiki y cocktail en general. Seguro que habéis visto muchas veces un simpático monico con un sombrero, aunque sea en el mug de Tiki Farm diseñado por Crazy Al. Johnny Johnny, de Tiki Bar TV, también luce siempre un bonito fez de leopardo. Veréis fotos de tipos luciendo feces en fiestas tiki. Y en fin, habitualmente aparecen estos sombreros árabes en un contexto totalmente inusual.

    Y vosotros, en vuestra actitud curiosa, os preguntareis, porqué? Bueno, en un primer momento pensamos que es un elemento exótico y, por tanto, susceptible de ser llevado junto a una camisa de floripondios y un vaso peanut. Pero esta es una respuesta demasiado fácil.

    El uso de los feces fuera de un contexto árabe se remonta a la Ancient Arabic Order of the Nobles of the Mystic Shrine. También conocidos como los Shriners, eran una rama de los masones fundada en el s.XIX cuyo estilo de vida se basaba principalmente en irse de juerga desmadrada. Para ellos, la vía para el entendimiento entre los seres humanos pasaba por el cachondeo, el alcoholismo y las mujeres. Y adoptan una estética árabe porque en la época victoriana, represiva y formal, el mundo oriental era percibido como el paradigma de la libertad y el hedonismo. Era un poco como vivir en Las Mil y Una Noches. El fez era el símbolo de las logias de los Shriners. Cada miembro de una logia tenía un fez con el escudo de la misma.


    Aunque parezca curioso, estas asociaciones siguen existiendo, aunque su razón de ser es algo diferente. Actualmente son asociaciones filantrópicas que se dedican principalmente a montar hospitales para niños y a desfilar en los desfiles montados en coches en miniatura. Sí, es curioso.

    Shag recurre con bastante frecuencia a este tema. Una de sus serigrafías más chulas es "Wives With Knives". También colabora con algunos Shrine Centers para recaudar fondos.



    Y en fin, hasta ahí llega la conexión. Tenemos por un lado el exotismo y por el otro la relación con las juergas. Además, los feces molan un montón, para qué necesitamos más? Así que ya sabéis, amigos, haceos con un fez bien chulo en Fez-O-Rama. A mí los reyes me trajeron uno increíble, el de The Royal Order of Hipsters (lo siento, chicos, está agotado). Los materiales y los acabados son impecables, y con el envío os envían un montón de chorradas extra.

    Hasta pronto,

    Mr. I.