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domingo, 1 de marzo de 2009

Tiki Mugs. Cults Artifacts of Polynesian Pop

Aloha!

Recientemente la nueva editorial Korero Books, de la cual tenemos el 80% de sus títulos, ha lanzado el libro TIKI MUGS: Cult Artifacts of Polynesian Pop, escrito por el polifacético Jay Strongman y con prólogo de Holden Westland, es decir, el señor Tiki Farm.


Hace ya tiempo que este volumen está anunciado, pero entre unas cosas y otras, la publicación se ha ido retrasando hasta ahora. Y entre que en las primeras pruebas que se mostraron de la portada sólo aparecen mugs de Tiki Farm y que Jay es europeo, se levantaron bastantes suspicacias en Tiki Central que ponían en duda la profundidad del libro, insinuando que era un libro ligerillo o incluso un catálogo de Tiki Farm. Francamente, algunos rostros pálidos son demasiado arrogantes. Menos mal que otros pobres desgraciados europeos como Sven y Otto salieron en su defensa.



Bueno, dejando a un lado polémicas sin sentido, hablemos del libro en si. Nada más lejos de ser un simple álbum de cromos. El autor resume la historia del tiki desde sus orígenes en los Estados Unidos de la post-depresión hasta su pérdida de la inocencia a finales de los 60 y el momento en el que tiki became tacky en los 80 (justo cuando en este país era lo más, recordemos que nuestra post-depresión coincide con la transición). También hace un análisis del tiki-revival de mediados de los 90, en parte a remolque de la recuperación de la cultura lounge, en parte síntoma de la costumbre humana de matar al padre e idolatrar al abuelo. Y dentro de todo este mundo, toma como hilo argumental y símbolo doméstico de poly-pop el tiki mug. Un bar está en un sitio fijo y un mal día cierra, pero los miles de vasos que han salido de ese bar hace que el espíritu del local siga vivo en todo el mundo, especialmente si un personaje como tú o como yo lo atesora en su casa para adorarlo y venerarlo. También podemos considerar un vaso como un trofeo o souvenir de la visita a un templo tiki, y exhibirlo triunfantes en nuestras estanterías.

Eso sí, una buena mitad del libro consiste en una muestra de fotos de vasos, en su mayoría bastante raros (en el sentido de poco habituales), y ordenados por estilos. Esto nos podría recordar a "el libro" de coleccionistas de vasos, el Tiki Quest de Duke Carter, pero no tiene mucho que ver. Mientras el volumen de Carter hace un repaso de la historia de los tiki mugs, el libro del que hablamos hoy hace una revisión de los artistas y fabricantes actuales de estos anhelados objetos, mostrando en su mayoría piezas de la última década de ediciones limitadas y poco vistas.


Y cuál fue nuestra sorpresa al ver que una de las categorías mostradas es Spanish. Dos pedazo de páginas, más algún que otro ejemplo salpicado a lo largo de libro, nos muestran algunos de los vasos de Porcelanas Pavón, como Caña con Careta (rebautizado Bamboo Face), Cabeza de Paja, Máscara Ojos Hundidos o Malekula. Me se saltan las lágrimas. Lo que no saben, o al menos no lo muestran, es cuáles son los Spanish Tiki Mugs originales, qué había antes de los Pavón, o de dónde salen los exóticos diseños ibéricos, que poco tienen que ver con los americanos. Amigos, esto sería adentrarse en los misterios de la historia del tiki español, algo demasiado oscuro como para hablar de ello aquí y ahora...

Mahalo,

Mr. I.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Chandal



Hola, amiguetes!

Chandal es la última cool shop del Raval de Barcelona. La verdad es que nos mola un montón, no tiene las típicas cosas guays y modernas que están en todas las tiendas, sino piezas vintage casi únicas y de coleccionista. También tienen material fotográfico de ayer y de hoy, y una cuidada selección de vinilos, muy contemporáneos para nuestro gusto, que es más de plástico con olor a humedad, pero bueno.

Todo eso ya nos llamaría la atención para ir a meter las narices en nuestra naturaleza curiosa. Pero oímos por ahí el rumor de que tenían tiki mugs. Ahí va! Para allá que vamos. Lo cierto es que esperaba encontrar los típicos mugs de Accoutrements que solemos encontrar por estos lares, pero cuál fue nuestra sorpresa al encontrar en el escaparate una reproducción china genérica del R74 de Orchids of Hawaii. Dentro tenían otros mugs de diseño americano vintage (pero fabricación china contemporánea) y algunos de Tiki Farm. Es decir, que tienen en cuenta lo que traen. También tienen más parafernalia tiki y hawaiiana, como agitadores, postales, libros, etc.

En su blog esta semana han escrito una breve historia del tiki, en la que nos ponen un link (gracias!), con lo que muestran su sensibilidad por el tema.

Así que tiki-aficionados de Barcelona, pasaos por Chandal a echar un vistazo, que seguro que no os vais con las manos vacías.

Aloha Oe!

Mr. I.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Tiki mugs, ¿sí o no?

Aloha!

Desde hace unos meses me ronda por la cabeza una cosa, y es si debemos usar los vasos tiki de cerámica o no. Cuando digo usar me refiero a servir un cóctel dentro, fregarlo, etc. Entonces, no usarlo sería lucirlo en las estantería o bien, como ya nos vemos forzados a hacer nosotros mismos por falta de espacio, embalarlo bien y guardarlo en una caja esperando un futuro mejor.

Y hace unos días leía en TikiRoom un tema que me hacía ver que no soy el único con estas inquietudes.

Porque, usando tiki mugs, nos perdemos un montón de sensaciones que nos brindan las bebidas. Dónde queda el color ámbar de un Mai Tai, o los juegos de transparencia entre el ron, el hielo y la media lima y la menta con las que coronamos el trago? O qué pasa con el color azul de un Blue Hawaii? Con la opacidad de la cerámica, todas esas sensaciones añadidas nos las perdemos, y lo único que percibimos de un cóctel es su sabor, que no es poco.

Por otra parte, no me imagino invitando a unos amigos a casa y decepcionarlos con un cóctel servido en un vaso de tubo. Cuando un no iniciado recibe un cóctel tiki, está esperando un mug de cerámica, con humo, fuego, sombrillas y bengalas, y claro, ante esta expectativa, un Mai Tai correctamente servido puede no estar a la altura estética que se espera. Y por otra parte creo que si me tomo un Coconaut (venga, luego os paso la receta), a base principalmente de coco, necesito un coco de cerámica, no me lo imagino en otro tipo de vaso, un Scorpion tiene que ir en un tiki bowl, y así. Hay determinadas bebidas que sí tienen que ir en según que tiki mugs.

No sé, chicos, no tengo muy claro qué cócteles deben ir en vasos de cristal y cuáles en vasos tiki. KuKuAhu, en Tiki Room, cree que la cosa está en la cantidad de zumo que lleve cada bebida. A más zumos, menos transparencia, y por tanto, más susceptibilidad de ir en un vaso tiki. Yo estoy bastante de acuerdo, pero no por el tema de la opacidad. Más bien es porque un vaso tiki suele contener entre 16 y 20onzas, y si llenamos esto sólo con ron, buenas noches. Así que, si queremos que nuestra bebida llene nuestro vaso, mejor que no sea demasiado fuerte. Aunque bueno, eso lo dejo a vuestra elección.

No pretendo condicionar a nadie con este tema, más bien la intención es que reflexionéis un poco a la hora de servir vuestros cocktails, ya que posiblemente, por inercia usemos nuestros mugs cuando lo más apropiado en algunos casos es un simple vaso de cristal.

Mahalo,

Mr. I.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Tiki Trip a Londres. Episodio 4. Trader Vic's.

Hola de nuevo!

Después de nuestro intento frustrado de entrar al Mahiki, nos dirigimos al Trader Vic's London, podríamos decir que nuestro objetivo principal en este viaje.

Pongámonos en antecedentes. Todos sabemos qué representa Trader Vic's. Es una garantía de un buen tiki bar, además de una leyenda. Pero si consideramos que el Trader Vic's de Londres abrió en 1963 y que los anteriores ya han cerrado, tenemos el Trader Vic's más antiguo del mundo. Esto lo convierte, probablemente, en el bar tiki más antiguo de Europa, y esto ya son palabras mayores.


Se sitúa en el sótano del hotel London Hilton en Park Lane, una calle que se caracteriza por tener a un lado el Hyde Park y al otro hoteles de lujo y concesionarios de Lexus, Lamborghini y cosas así. Sabiendo esto y con la moral por los suelos por la experiencia en el Mahiki, nuestras esperanzas eran cercanas al cero absoluto. Además, una noche de noviembre en Londres, por definición es fría. Y si llevas todo el día por ahí danzando en plan turista, estás cansado y con sueño. Pero para allá que fuimos.


Lo vimos en la lejanía y, por lo menos, no había gorilas en la puerta, sino un tiki de madera estupendo. Y al ver que nada ni nadie nos impedía el paso, iniciamos el descenso por una escalera en curva y unas paredes cubiertas de tapa cloth. Al llegar al vestíbulo, nos encontramos con dos rubias estupendas con vestidos de estampados tropicales que nos dan la bienvenida con una estupenda sonrisa. Les decimos que sólo queremos tomar unos cócteles y nos hacen pasar a uno de los salones. Nos piden los abrigos para el guardarropa pero estamos tan alucinados que no se los damos. De hecho, nos sentíamos un poco como Paco Martínez Soria. Una vez estamos solos y sentados, empezamos a mirar alrededor y todo es como en las postales vintage de los bares tiki clásicos. Canoas colgando de un techo a dos aguas, tikis por todas partes, float lamps, peces globo... en fin, todas esas cosas que tanto nos gustan. Hasta los colores creaban un ambiente especial. Emmm la música era latina, salsa, y cosas así. Imagino que a los ingleses ya les parece exótico, pero a nosotros nos sonaba un poco raro.


Echamos un vistazo a la carta de cócteles, gesto más ceremonial que otra cosa, porque ya íbamos con la decisión tomada de casa: un Mai Tai para mí y un Menehune Juice para Lady Eve, que quería el muñequito. La presentación estupenda. Primer sorbo al Mai Tai y, como dijo Paco respecto al de Marbella, como el de casa pero un poquito más dulce. Y siguiendo nuestro instinto investigador, me fui para el bar manager a ver qué le podía sonsacar. Y fue una sorpresa, porque los rones que usan son Appleton Estate Extra y, atención, Ron Negrita! Le expliqué que lo del Negrita era una sorpresa porque aquí en España era un ron muy común. De hecho, es de Bardinet, que es una empresa española. Además, según Beachbum Berry, el Ron Negrita es algo a evitar. Le dije que yo usaba Saint James, y reconoció que era mucho mejor. El también pareció gratamente sorprendido de tener una conversación de ese tipo con un cliente. Ah, y reconoció también que el Mai Tai Mix (básicamente una mezcla de curaçao, sirope simple y orgeat) que usan ellos no es el mismo, ATENCIÓN, NO ES EL MISMO que el que venden al público. Esto es importante que lo sepáis.

Y en fin, así transcurrió la noche. Nos llevamos con nosotros unos vasos de Mai Tai, un juego de sal y pimienta de Trader Vic's y un puñado de Menehunes para Lady Eve, además de la intención de volver la noche siguiente.


Y así lo hicimos. En la segunda ocasión la experiencia fue todavía mejor. De entrada, me tocó sofá, algo que me sentó muy bien después de todo el día de paseo por Londres, que es una ciudad que cansa mucho. Además, nuestra mesa se situaba justo delante de la barra, con lo que pudimos ver al bartender en acción y un constante vaivén de camareras cuyas infinitas aberturas laterales de sus vestidos también me tenían bastante animado.


Cuando llegamos al episodio "elegir un cocktail" me decidí a tomar un Tiki Puka Puka, cóctel recomendado en Tiki Central pero con el que hay que tener cuidado porque es un poco peligroso. Lady Eve, después de darle varias vueltas, pidió un Wahine, que es un cóctel que para mi gusto no tiene mucha personalidad pero viene en el famoso Trader Vic's Aloha Coconut (sí, después compramos uno). El mánager vino a saludarnos afablemente, y se alegró del cóctel que me había pedido. Trajeron las bebidas y el Tiki Puka Puka, decorado con una gardenia fresca perfumada con agua de azahar, estaba increíble. No he encontrado una receta satisfactoria, pero estoy investigando. Y sí, hay que tener cuidado, porque es bastante fuerte.

Más tarde llegó un señor con una pinta de traficante que no veas, se apalancó en la barra y trataba con cierta familiaridad al personal del bar. Por cierto, debéis saber que he heredado de mi madre una capacidad asombrosa para analizar las situaciones. Bueno, volviendo al señor con pinta de traficante, vimos que se paseaba arriba y abajo del local, y en mi naturaleza curiosa me preguntaba quién sería, porque no tenía pinta ni de "el jefe" ni nada de eso. Y resulta que era el músico. Sacó su guitarra y se puso a tocar clásicos latinos, algo que a nosotros a priori nos puede horrorizar pero que en el contexto nos pareció divertido.


Y llegó el momento en el que nos quedamos sin bebidas y la simpática camarera nos retiró nuestros vasos. Como estábamos muy agusto y hacía frío fuera, decidimos tomar otro cóctel (a ocho o nueve libras hay que pensárselo dos veces!), pedimos la carta a la camarera pero nos dijo que el manager había pedido otros cócteles para nosotros, un Trader Vic's Grog (buenísimo, luego os paso la receta) y OTRO Tiki Puka Puka. Y a partir de ahí ya no recuerdo mucho más. Ah, sí, pasaba una chica del hotel haciendo masajes al personal por las libras que quisieras pagar, pero en mi estado lo que menos me apetecía era un meneo. Realmente, la atención que obtuvimos esa noche no era una cosa normal, tanto por la invitación del mánager como por la atención de la camarera, que de tanto en tanto nos daba conversación. Supongo que deben estar acostumbrados a que los clientes sean huéspedes del hotel y gente de paso, y si ven que llegan unos clientes que realmente vienen buscando algo más, lo agradecen.

Finalmente nos fuimos para el hotel muy contentos por la velada. Espero que a partir de ahora, si vais a Londres, no dejéis de visitar el Trader Vic's, porque insistimos en que vale la pena. Dad recuerdos de nuestra parte.

Y en fin, con este cuarto episodio se termina la crónica de esta escapada a Londres con un alto índice de tiki style. Muchas gracias por leernos y en fin, volvemos a la rutina.

Aloha,

Mr. Ivan

viernes, 19 de octubre de 2007

Tiki Farm

Hola amigos y amigas!

Hablemos de mugs. Hemos de ser conscientes de que el pop polinesio (hacía mucho que no escribía esta expresión) está en un buen momento, al menos si lo comparamos con los años decadentes de los 80. Eso implica muchas cosas, entre otras que haya que generar nuevo material para abastecer las necesidades del mercado tiki. No nos podemos poner camisas de hibiscos de los 50, no podemos sentarnos en las sillas de bambú originales de los bares y no podemos beber en vasos vintage, con el uso se estropean. Y lejos quedan los años de OMG y Orchids of Hawaii, así que alguien tiene que producir y diseñar nuevos vasos.

Tiki Farm nace de esta necesidad. Holden Westland, el tipo detrás de la empresa, tenía un portal de e-commerce, ebachelorpad.com, donde vendían lo que vendríamos a denominar cosas guays. Su apartado Tiki Lounge era el de más éxito del sitio, pero en general la oferta que había en el mundo de los coleccionables y vasos tiki no era muy satisfactoria. O eran productos vintage carísimos o eran nuevos pero muy cutres. Así que decidió producir los vasos que a él le gustaría tener, ya que el mismo era coleccionista.

La clave de su éxito está, en gran parte, en sus colaboradores. Los mejores artistas de la escena tiki-lowbrow, como Shag, Von Franco, Derek Yaniger o Crazy Al diseñan mugs para Tiki Farm, lo que garantiza un éxito de ventas hacia los fans de los artistas y también por la calidad del diseño y la producción de las piezas.

Otro dato interesante es que las ediciones suelen ser limitadas, aunque las cantidades que producen sean bastante grandes. Eso añade el factor coleccionismo, ya que cada pieza, aunque no sea un vaso vintage de los 60, adquiere un cierto carácter de objeto especial, no como los vasos producidos en masa que podemos encontrar en otros sitios. Y los precios no son caros, siempre y cuando hagamos nuestra compra mientras no se haya agotado la pieza en cuestión. Nosotros, por ejemplo, adquirimos una de las últimas copias de la reedición del Suffering Bastard decanter de Trader Vic, como el de la fotito de la izquierda, y le tenemos mucho cariño (de ahí el nombre de este blog). También tenemos la colección de Shag del 40 aniversario de la Pantera Rosa, la colección Artist Series Tiki Mug 4 Pack y recientemente adquirimos el juego de sal y pimienta de Shag que veis en la foto.



Y es que en estas semanas están lanzando un montón de novedades, así que estad atentos a su web porque tienen cosas muy chulas. El único problema es que la cerámica pesa lo suyo, entonces los gastos de envío encarecen bastante el precio final. Pero bueno, un capricho de vez en cuando nos lo podemos permitir todos, que en algo hay que gastarse el dinero.

Aloha,

Mr.I.

sábado, 6 de octubre de 2007

Mr. Bali Hai

Aloha!

Hace unas semanas leía en el Grog Blog de Beachbum Berry una entrada sobre el Mr. Bali Hai, el cóctel marca de la casa del restaurante Bali Hai, en San Diego desde 1955.

Bueno, Beachbum publica su receta en su libro Intoxica!, que todos deberíais tener en casa, y no es muy bonito publicar aquí algo que está en un libro, ya que ahora ya no lo compraréis. Pero bueno, tengo que decir que esta receta ya la ha visto publicada en internet y al parecer nadie se queja, así que os la pongo. Anyway, Bum, if you ever read this and you want me to remove it from the blog, please tell me. Ya está. A ver, la receta:

- 1 oz. Zumo de Piña
- 1 oz. Sour Mix
- 1/2 oz. Coffee Brandy
- 3/4 oz. Ron Blanco de Puerto Rico
- 1 oz. Ron Myer's


Agitar en la coctelera con un puñado de hielo picado y servir en esta vaso tan chulo, el caníbal con un hueso en la nariz y los ojos cansados de tanto perseguir a los turistas americanos. Todo un clásico, reeditado no hace mucho por Tiki Farm, pero ya agotado. Siempre nos quedará eBay.

Esta receta desapareció del restaurante, pero recientemente volvió a la carta. Um, sólo que cambiaron la receta. Ya no lleva brandy de café, sino de arándanos, y el ron Myer's se sustituye por Lemon Hart 151. Eso sí, no conocemos las medidas, así que no lo hagáis en casa, ya que habiendo 151 por medio el resultado puede ser doloroso.

Bueno, os voy a explicar en otra entrada cómo se hace el coffee brandy.

Okole Maluna,

Mr. I.

domingo, 3 de junio de 2007

Tiki Trip a Madrid. Episodio 3: Porcelanas Pavón

Hola amigos!

Voy a escribir algo de hace un par de semanas. Disculpad por la tardanza a la hora de colgar las entradas, pero uno tiene el tiempo que tiene...

En todos los bares hawaianos de España encontraréis más o menos los mismos vasos. No quiero decir que sean todos iguales, variarán de un local a otro, pero serán todos de la misma colección: la de Porcelanas Pavón.

Es muy curioso, pero esos vasos tan exóticos que parece que vengan del corazón del Pacífico, son fabricados en Borox, un pueblo (con curioso nombre) de la provincia de Toledo. Lo descubrimos en el culo de un vaso en el Kahiki de Barcelona, donde vimos la marca. A partir de ahí fue fácil, búsqueda en Google y rápidamente encontramos su web. Desde aquí podéis bajaros el catálogo y la lista de precios. Veréis que son un pelín caros, pero lo cierto es que al enviarlos desde Toledo los gastos de envíos para España no serán muy caros.

Y no os penséis que por estar hechas aquí no están a la altura de los vasos de California o de cualquier otro origen, no. De hecho, su detalle en el modelo y la pintura están muy bien considerados. James Teitelbaum, autor de Tiki Road Trip, escribe en el número del verano de 2006 de Tiki Magazine, en un interesante artículo sobre Barcelona (resumo y traduzco libremente al mismo tiempo):

El dueño de uno de los bares me dijo que los vasos vienen de una fábrica cercana a Toledo, pidiéndome que no lo revelara. Entre los diferentes bares en España, conté 33 modelos diferentes, con una media de 18 diferentes en cada bar. Por supuesto, se solapan muchos estilos, y diferentes bares usan distintos vasos para diferentes bebidas.

Estos vasos son muy elaborados y caros. Los bares te las pueden vender o no, dependiendo, al parecer, de a quién o cuándo preguntes. Si te lo montas para conseguir uno, prepara de 20$ a 35$ por vaso, y cerca de 80$ para los boles. Escoger los favoritos no es fácil, los vasos son realmente bonitos, y seleccionar los que quieres puede ser un proceso doloroso para los obsesos. No exagero diciendo que, globalmente, la calidad del trabajo realizado por los maestros secretos de Toledo va más allá del trabajo de cualquier fabricante americano de la era clásica.


Ahí es nada, si los amigos de Pavón leen esto, ya pueden estar contentos. No lo he puesto por ahorrarme la redacción de un comentario propio (eso es un efecto colateral), sino para certificar la calidad de los vasos de Borox. La opinión de James, todo un experto en Tiki Trips, os puedo asegurar que tiene mucho más peso y es más objetiva que la mía.

Como a mí ningún dueño de bar me ha pedido que no revele datos, os puedo explicar que Porcelanas Pavón venden online. No hace falta que persigáis al camarero correcto en el momento adecuado para comprar un vaso en un bar, sino que los podéis comprar en su web, com ya os he explicado. Pero nosotros, como buenos tiki trippers, no nos conformamos con éso.

Aprovechando el viaje a Madrid, pedimos a las tías de Lady Eve (castizas como nadie) que nos llevaran a Toledo, que es muy bonito, y de camino pasábamos por Borox a ver qué sacábamos en claro de los "maestros secretos de Toledo" de los que hablaba James Teitelbaum. A Borox se llega fácilmente, por la autopista que va de Madrid a Toledo os salís en Illescas y os dirigís en dirección a Esquivias. El pueblo siguiente a Esquivias ya es Borox. Una vez allí, os daréis cuenta de que el trazado urbanístico de Borox es algo caótico. Lo mejor es preguntar a alguien local, como hicimos nosotros (aunque de mucho no nos sirvió), o guiarse por el instinto. La fábrica-tienda está en el límite del pueblo, en una calle muy cuesta arriba y sin asfaltar, pero sí, es ahí.

Una vez localizamos el sitio, nos encontramos la tienda cerrada, pero llamamos a un timbre y enseguida vino la señora de la casa a atendernos. Pasamos a la tienda y estaba llena de cerámica tradicional y decorativa: vajillas, soperas, bueno, ya os imagináis. Y al un lado, un par de estanterías con nuestros ansiados vasos tiki. Claro, había un montón, uno no sabe por dónde empezar. Menos mal que nosotros, que somos aplicaditos, salimos de casa con la carta a los reyes escrita, ya sabíamos el nombre, la referencia y el precio de los vasos que queríamos. Pero una vez allí se nos pusieron los ojos como a Marujita Díaz. Y entonces vino Ramón, el hijo de la señora, y al vernos emocionados nos hizo pasar al almacén-fábrica. Y aquello ya sí fue impresionante. Buena parte de una nave industrial estaba llena de estanterías enormes llenas de todos los modelos de vasos, y la compra que teníamos prevista quedó ampliamente superada al tener delante toda aquella oferta. Las tías y la madre de Lady Eve también se quedaron unos cuantos. La verdad es que en todo momento fueron muy amables con nosotros y tuvieron mucha paciencia ante nuestra indecisión. Antes de irnos, nos enseñaron unos modelos nuevos, diseños exclusivos para un cliente que no os puedo describir por temas de privacidad, pero que os aseguro que eran MUY impresionantes, algo que si en un bar se lo traen al de la mesa de al lado te quedas mirando con envidia. Os pongo una foto de los vasos que compramos:



En fin, que salimos de allí con una caja de tamaño considerable llena de vasos bien guapos y con la sensación agradable que tiene uno cuando le tratan bien. Y ya os digo, si no podéis ir, siempre podéis hacer un pedido por correo, que los vasos valen la pena.