viernes, 11 de enero de 2008

Don the Beachcomber


Aloha!

Antes de escribir el artículo de esta noche me tengo que lavar las manos, porque es cosa seria.

Todo empieza el 22 de febrero de 1907. En la ciudad de Mexia, Texas, nace Ernest Raymond Beaumont Gantt. Después de una infancia movidita, una serie de apasionantes viajes por el Caribe y algunos episodios borrosos de contrabandista durante la ley seca, finalmente sienta la cabeza y monta un bar en McCadden Place, en Hollywood, donde empieza a experimentar con los rones. El garito en cuestion se llamaba Don the Beachcomber. Y lo cierto es que, con sus potentes cócteles y con su ambientación tropical, constituía una bonita escapada de la realidad, y empezó a tener mucho éxito entre el personal hollywoodiense.

Y Ernest se cambia el nombre legalmente a Donn Beach. En 1937 abre el primer restaurante de la cadena justo enfrente del primer bar. Seguramente por influencia de su entorno peliculero, su restaurante es un paraíso tropical lleno de vegetación, fruta fresca y cascadas, además de los deliciosos e impecablemente presentados cócteles con los que ya se brindaba en su primer bar.

Por aquel entonces se asoció y después se casó con Irene "Sunny" Sand, de la que se divorció tres años después. Sunny era tan espabilada y tan buena con los negocios que se quedó con los derechos del nombre y montó la primera franquicia en Chicago. Cuando Donn volvió de la guerra se encontró con que Don the Beachcomber era una cadena que funcionaba sin Don. Llegaron a tener 16 restaurantes repartidos por los Estados Unidos, creando un estilo propio que tendría una gran influencia sobre el resto de restaurantes polinesios.


En estas, Donn se las apañó para irse a las islas y continuar vendiendo el sueño tropical. Ya sabemos que el pop polinesio nace en California con Donn como pionero, y también es el primero en llevar el concepto "tropical" al trópico mismo para satisfacer las expectativas de los turistas, que iban buscando el hawaiian style a un Hawai que por aquel entonces era bastante soso en ese aspecto. Y en 1948 abre el Don the Beachcomber de Waikiki.

La verdad es que había que echarle un par, porque, de alguna manera, Hawai había reprimido su cultura vernácula para homogeneizarse con los Estados Unidos continentales. Y de pronto, en ese contexto, aparece un local que vende el primitivismo salvaje que buscaban los turistas, y tiene mucho éxito, tanto entre éstos como entre los propios hawaianos.

Y abrió la caja de Pandora. Miles y miles de turistas yankis iban a Hawai a buscar lo "auténtico", y lo que en un primer momento eran bares acabaron evolucionando en "poblados nativos" temáticos con sus hoteles, restaurantes y bares al estilo que impulsó Donn.

Per él no se quedó atrás. Su siguiente proyecto era algo que iba todavía más allá de los resorts primitivos que iban apareciendo por las islas. El International Market Place era un lugar que aunaba varias culturas que habían tenido influencia en la cultura hawaiana. Eran casi 6 hectáreas de hoteles, restaurantes, bares, tiendas de artesanía y espectáculos tribales, todo ello decorado al estilo tropical de Donn, hasta el punto de esconder cualquier rastro de construcción moderna.

Tres de los restaurantes del complejo eran de Donn. El Don the Beachcomber's Cabaret Restaurant era un paraíso tropical donde músicos de la talla de Martin Denny amenizaban la velada. En The Colonel's Plantation Beefsteak House algo tan simple como comerse un filete con ensalada se convertía en un gran espectáculo teatral. Pero el restaurante más increíble de todos era el Donn's Treehouse. Era una cabaña de bambú encima de un árbol con sólo una mesa. Al llegar ya te encontrabas la cena servida, y cuando cerrabas la puerta tenías la garantía de estar a solas con tu pareja y con una serie de incentivos para acabar la velada en condiciones: ropa cómoda en plan "nativo", champagne, una cama y música romántica. En el Donn's Treehouse uno realmente se evadía de cualquier cosa que se hubiera dejado abajo.


Y habiendo llevado al paraíso a miles de clientes satisfechos, Donn se retira a vivir a la Polinesia Francesa en un barco tiki que él mismo había decorado, llamado Marama. En 1989 muere de cáncer en un hospital de Honolulu.

Según escribe Beachbum Berry en Sippin' Safari, cualquiera que tuviera un trato directo con él guarda un buen recuerdo. Todo el mundo coincide en que era una buena persona, más allá de todo lo que significa su figura y de todos los camino que abrió. Podríamos decir que Don fue el padre y fundador del pop polinesio, e incluso que en su primer momento tuvo mucha más influencia que su rival y amigo Trader Vic, que imitó su modelo y lo expandió por el mundo y lo llevó a las casas de la gente.

Y para mí los cocktails de Donn merecen una entrada aparte, hablaremos de ello más tarde.

Mahalo,

Mr. I.